La esquizofrenia refractaria o resistente se define como aquel trastorno cuyos síntomas productivos no desaparecen a pesar de haber probado diversos tipos de tratamiento con dosis adecuadas y por un tiempo suficiente.

Son aquellos pacientes esquizofrénicos que presentan reacciones adversas neurológicas graves y no tratables con otros antipsicóticos, incluyendo los atípicos.

Tratamiento y desarrollo

Tras muchos ensayos y tras la prueba de numerosos fármacos antipsicóticos sin resultados positivos, diversas investigaciones clínicas estudiaron el efecto de las patologías en el cerebelo, ya que es un órgano con incidencia vital en la coordinación motora, y vieron que sólo se conseguían índices de mejora con un tratamiento combinado de clozapina y valproato.

La clozapina es un fármaco de nueva generación que ha demostrado de manera efectiva reducir los síntomas tanto positivos como negativos y las reacciones adversas e incidencia de los efectos secundarios como la discinesia, la depresión y los trastornos esquizoafectivos. Es el único antipsicótico atípico sobre el que existen estudios que demuestran una reducción en el riesgo de suicidio en esquizofrenia.

Igualmente existen estudios que sugieren la combinación de la clozapina con el risperidone, si la primera de ellas no es lo suficientemente efectiva.

Clozapina continúa siendo el fármaco de referencia en el tratamiento de la esquizofrenia resistente. El uso de la clozapina en condiciones de práctica clínica cotidiana (dosis, efectos adversos más comunes, resultados en pacientes resistentes, y aspectos relacionados con los efectos secundarios, agranulocitosis, sequedad de boca, taquicardia, visión borrosa, aumento de peso, incontinencia urinaria, retención de líquidos y las convulsiones), se estima que mejora los síntomas de estos pacientes entre un 40% y el 70%.

Dentro de los antipsicóticos atípicos que se han usado con suficiente respaldo empírico citar los siguientes: amisulpride y risperidona, y con menor respaldo aripiprazol. Todos ellos siguen realizando avances clínicos para potenciar su uso ya sea individualmente o en combinación con otros fármacos.

A fecha de hoy, no existe un fármaco eficaz del todo para tratar la esquizofrenia refractaria, y los ensayos de laboratorio y clínicos que están en marcha, posiblemente conllevarán un avanza y nuevos tratamientos a corto plazo (1 a 3 años)